jueves, 16 de julio de 2009

El día que todos fuimos del mismo equipo


Ya la noche del 19 anticipaba que algo se estaba por venir, algo importante. La gente salía de sus casas con las cacerolas como forma de reclamo, de inconformidad y de cansancio ante las políticas empleadas hasta ese momento.
Aquel jueves 20 de diciembre despertó a muchos con la noticia que Domingo Cavallo, por entonces Ministro de Economía, había renunciado.
En Plaza de Mayo había una gran manifestación: gente de todas las clases no hacía más que aplaudir, cantar y clamar su voz por un cambio político y gubernamental. Recuerdo estar mirando la tele con mis padres y enterarme por televisión que mi abuelo estaba allí. Mi madre, por supuesto, desesperada.
De pronto, todo se tornó negro. La policía montada a caballo comenzó a reprimir apenas pasado el mediodía. La violencia colmaba las calles porteñas y la Plaza. Balas de goma, gases lacrimógenos y una represión brutal que dejó un saldo de 5 muertos y más de 100 heridos, mientras los saqueos y los disturbios se expandían por todo el país. Todo era un caos (mi abuelo estaba en su casa sano y salvo) la gente corría despavorida, indignada y anonadada.
El país había colapsado de manera completa: Políticamente, socialmente y económicamente y lo peor estaba por venir.
El Gráfico no pudo escapar a estar cruel realidad y sacó una revista como no hacía en mucho tiempo, la tapa no correspondía a ningún hecho deportivo. No era para menos.


Hernán Bourguet

Estudiantes, Rey León de América


Estudiantes de la Plata se coronó campeón de la Copa Libertadores ayer tras vencer por 2-1 a Cruzeiro.
El partido se jugó como una típica final: luchado en la mitad de cancha, de igual a igual, pocas situaciones claras de gol y mucho roce.
El primer tiempo finalizó sin goles. Pero a los 7 minutos de iniciado el complemento, Henrique abrió el marcador con un remate desde fuera del área que se desvió en Leandro Desábato y se clavó junto al palo derecho de Mariano Andujar al mismo tiempo que sesenta mil almas que colmaron el Mineirao estallaban en un grito de gloria. El sueño parecía derrumbarse para el conjunto argentino.
Sin embargo, 5 minutos más tarde, Cristian Cellay desbordó por la banda derecha y envió un centro que Gastón Fernández convirtió en gol.
Estudiantes siguió atacando de manera ordenada y así, a los 28 del segundo tiempo, Mauro Boselli conectó de cabeza tras un corner de Juan Sebastián Verón para sellar el 2-1.
Desde ese momento hasta el final Cruzeiro buscó el empate pero no lo consiguió. La hazaña estaba lograda, la mística recuperada. Estudiantes, campeón de América por cuarta vez en su historia.


Hernán Bourguet

Gracias Papá





Esa tapa de la revista “El Gráfico” es la que recuerdo con más alegría y estará por siempre en mi biblioteca.
Mi padre al saber mi fanatismo por Racing me la obsequió apenas salió en los kioscos. En dicha edición se realizó un seguimiento extenso sobre la campaña de “La Academia” en el Apertura 2001.
En la revista se podía apreciar entrevistas al plantel, el cuerpo técnico y a la gente. También, en base a datos estadísticos se lograba observar el “paso a paso” del club de Avellaneda en todos los partidos del campeonato.
Lo que más me impacto eran las fotos de los simpatizantes racinguistas llorando por la emoción que le significaba que Racing esté nuevamente en lo más alto del fútbol argentino después de 35 años.

Jorge Pantano

El jugador del pueblo argentino y brasileño


Victorioso. Es una buena forma de describirlo. Logró lo que ningún argentino había podido conseguir. Que miles de brasileños coren su nombre cuando se retire de la cancha o haga un gol. Carlos Tevez reinaba en Brasil como estrella absoluta y para mi era muy emocionante ver como un argentino era aclamado en la tierra de Pelé.
Cuando fue campeón con el Corinthians fue uno de mis mayores orgullos no sólo como argentino sino como hincha de Boca por haberlo visto triunfar con la azul y oro dejar el club entre lágrimas. La garra y la polenta que pone en cada cruce, en cada pelota dividida, pero sobre todo en las gambetas y gritos de goles hace que vaya a donde vaya el protagonista sea él.
Recuerdo que la tribuna del equipo Paulista se caía encima de los jugadores que festejaban el título del Brasileirao, el más importante de Brasil, cuando Carlos Tevez alzaba el trofeo. Banderas y camisetas argentinas se encontraban entre los fanaticos brasileños sólo para demostrarle su cariño al nacido en Fuerte Apache intentando devolverle todo lo que había dejado en la cancha.
A muchos puede o no gustarle la forma de juego, de si tiene que jugar como media punta, enganche o como 9 de área. Lo cierto que para mi, verlo a Carlos Tevez combinar la garra con el talento y encima hacer delirar a los brasileros dueños del "jogo bonito" no tiene precio.

Gastón Campodónico.

La primera vez


Sería una revista más, como todas las demás. Sin embargo, ese día fue la primera vez que tuve una edición de "El Gráfico" en mis manos. En mi casa no se solía comprar, porque todos los días mi papá traía el Olé y el Clarín. Pero desde aquel miércoles de mayo, comencé a mirarla con otros ojos, a prestarle más atención.
Mientras Lanús, Vélez y Huracán peleaban por la primer posición del clausura, yo iba un miércoles como todos a Deportea a seguir aprendiendo de mi profesión, cuando un profesor me obsequió la edición de mayo de esta revista. A partir de ahí todo es diferente. Mirando detalladamente cada noticia y degustando con la vista los elementos de contexto y las cosas realmente interesantes que hay, me di cuenta que de ahora en más, no puede faltar "El Gráfico" en casa.
Las ediciones de junio y julio ya las tengo, y sin dudas que tienen un muy buen material, tanto la primera con el aniversario de los 90 años, como la última con Ricardo Caruso Lombardi como protagonista.
Sin pensarlo y hasta de casualidad, tuve en mis manos por primera vez una revista de "El Gráfico", y la verdad que jamás pensé que me podría interesar, ya que las noticias hoy se valorizan por su velocidad al lector. De todos modos hay algo más importante, "la calidad", y eso es lo que a partir mayo me brinda esta fabulosa revista.

Eduardo Patitucci

Una ciudad dividida pero feliz


Gimnasia y Estudiantes son los responsables de que La Plata este completemente dividida. Hace unos días uno festejaba el descenso de su clásico rival, minutos más tarde veía como renacía de sus cenizas y lograba la permanencia en Primera División. Ayer parecía que iba a ser la semana perfecta para Gimnasia cuando Estudiantes se quedaba sin la Libertadores, minutos despues un equipo argentino se alzaba con la Copa.

Que este totalmente dividida la ciudad es cierto, pero también esta feliz. Es verdad que los extremos son muy distintos, los hinchas de Gimnasia festejan la hazaña de la promoción y los de Estudiantes el máximo logro que es la Copa Libertadores. Pero estan contentos cada uno por su lado, sabiendo que su clásico rival minutos antes del final de cada partido estaba festejando la desgracia del otro y se terminaron guardando la gastada en el bolsillo.

Por ahora se van a tener que bancar cada uno su cargada, pero aunque sea por un rato todos estan felices, por diferentes cosas pero felices al fin.

Gastón Campodónico